jueves, 2 de agosto de 2012

Luego de una Odisea...




Salgo rumbo al centro, ya por la ventana se veía que el día iba hacer difícil, aun así agarre paraguas para que no me suceda lo mismo que la vez pasada, cartera y emprendo mi camino hacia la reunión de trabajo que tenia a las 15 horas.

Diluviaba. No paraba. No se podía creer.

Cruzar cada esquina se estaba volviendo casi una disciplina de los juegos olimpicos. ¿por dónde pasar para no mojarme? al principio lo intente cautelosamente, hasta que Pozo que no sé de donde salió (Gracias gobierno de la Ciudad) me meti entera y ¿adivina adivinador? se me rompe un poco, la bota del pie izquierdo. 

Recién salía y ya comenzaba así. Decidí seguir como si nada pasara. Cada segundo me iba mojando mas hasta convertirme prácticamente en un ser humano que se tiro a una pileta completamente vestida. Uds. dirán ¿pero no tenías paraguas? a lo que yo les responderé: Si gente, pero hoy ni el paraguas te salvaba. Era imposible.

Luego de 10 cuadras duras, logre llegar a la Av. J B. Justo, donde me avisaba que el 109 estaría próximo a llegar. Por suerte el Metro bus me regalo un techito, por lo cual por un tiempo deje de mojarme. 

Subí al colectivo toda pegoteada. Tenía ganas de tirar el paraguas por la ventana. Obvio, colectivo lleno de gente, uno más mojado que otro. Venía bien de horario hasta que de pronto, el transito comenzó a ser un caos, la lluvia, todo un quilombo literalmente. La situación empezaba a fastidiarme bastante por cierto, ya empezaba a pensar en que me iba a tener que bajar antes porque sino de ninguna manera llegaría a destino ni a horario.

A los 10 minutos de ese " inteligente" pensamiento, ¿adivina adivinador? el Sr Colectivero comunica que deberemos esperar el siguiente colectivo porque ha pinchado goma.  Lo único que me salió hacer fueron risas, es que no podía creer lo que sucedía. 

No pensaba esperar otro bondi  ni loca, además no llegaría jamás. Baje, abrí paraguas y comencé a caminar. Claro, lo que no sabía era que estaba tan lejos de mi destino. Iba a Av. Córdoba al 1300 y el bondi se había quedado al 2800, lo que era fácil de saber que me esperaban 15 cuadras duras, mojadas y con medio zapato menos.

Pensé en que ganas de fumar y aun sabiendo que corría riesgo de también ser mojado, ya nada me importaba, al menos darle unas pitaditas me aliviaría el fastidio mezclado con risa. 

¿Piensan que la historieta termino ahí? nonono. 

En el camino de regreso a Caballito, volví a subirme al 109. Otra vez mojada, muerta de frio literalmente, solo soñaba con meterme en una ducha hirviendo, imaginarme esa secuencia me hacia sonreír. 

Ya faltaba menos, ya casi que estaba en la ducha pero de pronto olvide que el bondi me dejaba a unas 1o cuadritas aproximadamente y claro, recordé la mitad de mi zapato menos. No importa, había dejado de llover, el camino seria más rápido y más fácil. Ya faltaba nada para estar sumergida en agua hirviendo.

Cuadra Nº 4 y de pronto, PUFFF se termina de romper la bota de mi pie izquierdo. sisisi, literalmente quede sin suela, ósea que si mis pies y medias estaban mojadas imaginen como terminaron. Me quedaban unas 5 o 6 cuadritas por delante y ya no me daban más los pies. Dolía mucho caminar sin la suela, junto al frio, fastidio, comencé literalmente a reírme sola.

Parecía un día sacado de una cámara oculta. 

Pero bueno, como dije la vez pasada, hay cosas peores, por lo pronto la ducha con agua bien caliente ya me la di y ahora solo me limito a disfrutar de unos exquisitos mates.

Abrazo
Gab

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