lunes, 16 de julio de 2012

Momento extraño...


Hola a todos!!! No me olvide de ustedes, pero tuve un día bastante agitadito. Como saben estoy en plena mudanza  y finalmente he decidido venderlo todo, así que estuve todo el día con eso y como rutina hace mes y medio,  aplicando y aplicando a ofertas de trabajo.

Ahora me tome un recreo y que mejor que distenderme con ustedes. Escribiendo, que lejos, es lo que más disfruto en la vida.

La verdad es que hoy no tengo en claro de que quiero hablar, solo se que estoy en un "momento extraño" por eso simplemente, me gustaría compartir algo con ustedes.

A veces pensas que sos como un árbol, desnudos e invernales. Cuando escuchas música, te sumergís en un mundo inventado de un libro o simplemente estas, con la mirada perdida, apuntando a un horizonte inmutable que conoces a la perfección, y tu voz interior en silencio.
Silencio absoluto. Solo se puede escuchar el viento a lo lejos. Pensas que sos como esos árboles arraigados a una porción minúscula de tierra en esas mañanas grises dominadas por una quietud que parece ha detenido el tiempo y la vida, donde nada se mueve, como un fotograma de una de esas películas que ya no puedes olvidar. Instante congelado.
Te sentís cercana a ellos, a su inmovilismo, a su miedo por arrancar sus raíces de un terreno conocido que ya no soportan. Te ves reflejada en ellos. Seguís anclada en el mismo lugar mientras tu cuerpo, aún no tan decrépito como sus troncos, se pierde la vida tras ese horizonte.
¿Algunas veces te has preguntado si tras ese muro de montañas existirá realmente algo más, si no es este paisaje que ves todos los días el único mundo real, posible y lo que se esconde tras el Horizonte un sueño o la nada, un vacío inabarcable?.
Y quizás sientas que sos como esos árboles porque continúas sin arrancar, sin arriesgarte en una realidad que sientes mediocre, impuesta, absur­da, pero realidad al fin y al cabo, no como tus sueños, humo llevado por el viento, irrealidad utópica.
Pero en lo que más te pareces a esos árboles, seguramente, es que desconoces su nombre, su clase, es que vos también escondes tus raíces en una hondura impenetra­ble para que nadie intuya la carga emocional que llevas en tu interior.

Abrazo

Gab.

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