sábado, 7 de julio de 2012

La Musica...




Cuando subo al auto y pongo el mp4, cuando llego a casa y enciendo la compu o cuando voy a ver a dos amigas que cantan y las escucho y nadie me ve, como ahora, me gusta el imaginar que por momentos, aunque al menos sean “esos” ,  no será la música  entonces la única respuesta posible para todas mis preguntas.

///… Por eso en esta tarde de sábado quiero hablar sobre la música…///

Es genial cuando escuchas una canción y te metes verdaderamente dentro de ella. Sensaciones tales como, ¿sentir que la escribiste vos? Sensaciones tales como, ¡me pasa igual! La música tiene “eso” grande, “eso” único, maravilloso, logra que te transportes a ese lugar que vos quieras, con la persona que quieras, en el momento que elijas. Es como si durante esos 3 0 4 minutos que dura, volas,  no estas acá, estas allá,  donde quisieras estar.

Me ha pasado muchas veces hablar sobre el significado de una canción que para mi hable de algo y para esa otra persona nada que ver, es como que el autor al escribir esa letra tiene la genialidad de encima dejarnos abierta la interpretación de la misma, como sucede con algunas (pocas) películas, donde el final es tan abierto que cada uno lo interpreta como quiere, como elige, como le gusta.

La música en su afán de darnos armonía, calma, nos transporta a su mayor resplandor.

La música te acompaña, acompaña cada uno de esos momentos. Te sentas a mirar la taza de café y entre otras cosas, huele bien, burbujas y una hermosa espuma. Caliente al tacto y los dedos resbalan al tocarla. De pronto la música comienza a escucharse de fondo y sin saber como quedaste hipnotizado simplemente mirando una taza de café.

Te tiras en el sillón y jugas a recordar que hiciste en el día y sin darte cuenta, empezaste a imaginar que vas hacer al día siguiente. La música acompaña esos momentos y aun así la concentración es muy grande. Pausas, ansiedad, tranquilidad. Y de pronto solo te sale sonreír.

Personas que vienen, personas que se van. Bienvenidas, despedidas. La música acompañando también ese momento. Dejando marcas, según cuan frágil estés. Se convertirán en canciones que no olvidaras jamás.

Sales a caminar y llueve. Comienzas a disfrutar de esa sensación. Las gotas caen por tu rostro y mojan todo tu cuerpo, aun así sigues y nada te detiene. En esos momentos la lluvia comienza a caer cada vez con mayor intensidad, se escucha su sonido, y ese, te acompaña hasta que decidas regresar. 

Necesitas aislarte, perderte, desaparecer. Hoy caigo en la cuenta que el mate y la música resulta muchas veces la mejor compañía.

Me doy cuenta que muchas cosas se vuelven hermosas cuando las observo muy despacio.


Un abrazo
Gab






3 comentarios:

  1. Muchas cosas se vuelven hermosas cuando se observan despacio. Hermoso!

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  2. Muchas gracias por los comentarios!... no se quienes son porque me figura anonimo , pero mil gracias de verdad!!! Amo escribir y me gusta que alguien disfrute de lo que hago, como yo.

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